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Diez trabajos que puedes hacer en comunidades virtuales

Diez trabajos que puedes hacer en comunidades virtuales

Cuando lancé por mis redes virtuales la propuesta de escribir estos artículos sobre intervenciones
sociales en comunidades virtuales, uno de los comentarios más recurrentes fue “habla
concretamente sobre trabajo, no queremos más teoría”. Un reclamo justo ya que estaba
generando expectativas sobre un ámbito novedoso en un contexto en el que lo que más sobra es
la falta de empleo.


Aquí quiero hacer un alto y aclarar algunos puntos de mi interés. Las personas que trabajamos en
el ámbito de las intervenciones sociales y comunitarias surgimos desde diferentes ámbitos
académicos y no académicos, no somos una línea definida que surge de una formación específica.


Nuestra debilidad ha sido ese origen diverso y hasta a veces antagonizado por viejas disputas de
personeros que usan el conflicto y la diferenciación para posicionarse o sacar tajada de ello.
En nuestro ámbito de trabajo hay mucho trabajo, pero poco empleo. Hay cosas para hacer (a
chorradas) pero muy poca gente dispuesta a pagarlo. También debemos reconocer que no somos
una comunidad (los que trabajamos en intervenciones sociales y comunitarias) con tendencia al
autoempleo o al emprendedurismo de manera significativa como sucede en otras profesiones
(sistemas, IT, por ejemplo). Con lo cual no solamente estamos encorsetados desde el mercado
laboral, sino también desde nuestro sesgo formativo sobre cómo ejercer nuestra profesión o
desarrollar nuestras habilidades. Muchas veces (muuuuuchas veces) debemos aceptar condiciones
precarias para trabajar con precarizados. Somos vulnerables trabajando con vulnerables. Les
hablamos desde nuestra jaula con aire acondicionado sobre libertad a los pájaros que están en la
jaula de al lado sin aire acondicionado.


Hace 100 años no podría haber trabajado como psicólogo simplemente porque el trabajo de
psicólogo no existía. Estaba en condición embrionaria. Tal vez hubiera podido trabajar de
telegrafista, pero hoy estaría desempleado porque ese trabajo de telegrafista ya no existe. La lista
que desarrollé no tiene que ver con empleos que hayas ido a buscar, ni con empleos que existan.
Tiene que ver con el trabajo que hay disponible en torno a las comunidades virtuales. Y
principalmente tiene que ver con nuestras habilidades. Con aquello para los que somos buenos en
el hacer y nos gusta. Y sobre todo se refiere a monetizar adecuadamente nuestras habilidades.


Cuando pretendemos de los actores comunitarios una movilización para cambiar su presente
debemos ser concientes de lo difícil que puede ser movilizarse, de la envergadura de nuestras
intenciones. Ok, aquí asumo lo difícil que es pensar por fuera de nuestros supuestos, pero también
la relevancia que tiene hacerlo. Esto de ampliar nuestro campo laboral es una acción colectiva.
Hay que crear la demanda. Hay que visibilizarse. Veamos:


1.- Constructor de comunidades virtuales
Será una de las habilidades mejor pagas. En el campo digital es posible crear comunidades, inducir
a su constitución, generar compromiso en sus miembros y sentido de pertenencia. Tanto
empresas como gobiernos y grupos sociales estarán cada vez más ávidos de contar con
comunidades propias. Lo extraño es que nosotros, que trabajamos en comunidad, no hayamos
creído que este nuevo campo está disponible para comenzar a innovar en él.


2.- Gestor de Comunidades Virtuales
La sola existencia de una comunidad no garantiza su continuidad, su crecimiento o su armonioso
existir. Recuerden que en el artículo anterior mencionaba que son más volátiles que las
tradicionales. La gestión de las comunidades virtuales requiere especialmente la habilidad de
gestionar los diálogos. Brindar mecanismos de horizontalidad en la participación, la toma de
decisiones, la resolución temprana de conflictos, la propuesta de activadores y objetivos comunes.


3.- Big Data
Big Data es la gestión y el análisis masivo de datos a un coste accesible: un conjunto de datos
estructurados, semiestructurados y no estructurados, de gran volumen, complejos y de diferente
índole que requieren una serie de aplicaciones informáticas concretas y específicas para su
procesamiento y uso. El Big Data (también la minería de datos) es un ámbito muy cercano a
nuestra tarea. A partir de datos cuantitativos es posible identificar dinámicas sociales de
comportamientos, anticipación de tendencias, modelización comunitaria (y grupal y social). No es
necesario marcar que es lo que intentamos hacer habitualmente y representa el corazón de
nuestras habilidades laborales.


4.- Prevención y Promoción
Las acciones de prevención de vulnerabilidades psicosociales y promoción de derechos (nuevos y
emergentes) en el ámbito digital representa la mejor muestra de la ausencia de interventores
sociales. Las que existen actualmente se limitan a banners o, en el mejor de los casos, a campañas
de márketing en las que nada difieren de la venta de jabón para ropa. Existen numerosas
herramientas, pero sólo las utilizan quienes no tienen idea de cómo usarlas adecuadamente. El
público objetivo se representa como pasivo, no se busca la activación digital en temas que son
centrales en nuestras sociedades.


5.- Adherencia y seguimiento
El avance de la medicina y la mejora histórica de las condiciones de vida de la humanidad se
reflejaron principalmente en el aumento de la expectativa de vida. Esto ha traído aparejado la
aparición de muchos cuadros crónicos de patologías tanto biológicas como psiquiátricas y
psicológicas. La adherencia a un tratamiento por parte de los pacientes y el seguimiento por parte
de laboratorios e instituciones son más eficaces (tanto económica como sanitariamente) si existe
un seguimiento y una correcta adherencia. Las herramientas digitales tienen el potencial de
implementar programas de este tipo.


6.- Tutor digital
Las tutorías digitales son un campo en crecimiento desde hace diez años y no han alcanzado su
techo aún. Las tutorías digitales han encontrado un lugar en educación a distancia, pero este rol
puede extenderse a otras áreas. Pueden existir tutores en cada área donde haya una persona que
requiera acompañamiento en el atravesamiento de cualquier tipo de proceso, no sólo educativo.
Los bots nunca reemplazarán la capacidad de vínculo de una persona.


7.- Contención y empoderamiento
Estas dos funciones que son clásicas en las intervenciones sociales pueden realizarse a través de
medios digitales. La convocatoria a través de sitios como Change.org, las apps de respuesta rápida ante situaciones de emergencias, plataformas de presupuesto participativo o de seguimiento en la ejecución de presupuestos estatales son claros ejemplos de herramientas que podemos implementar y desarrollar.


8.- RSE Digital
La Responsabilidad Social Empresaria se encuentra en franca evolución. Si bien surgió como un
área relacionada al márketing de ecosistema, las comunidades de consumidores no sólo exigen
consumir buenos productos, sino que esos productos sean realizados con responsabilidad social y
que la organización empresarial aporte al desarrollo de la comunidad o la sociedad de la que
forma parte. Tener una comunidad digital comprometida sería el mejor desarrollo al que pueda
aspirar una política de RSE en su faz digital.


9.- Foundraising
La búsqueda de fondos ha sido siempre un tema complejo en las intervenciones sociales. El
foundraising es un área que se está desarrollando desde hace más que quince años. Creo que en
este momento debería ser considerada una especialidad dentro del campo de las intervenciones
sociales. Es un trabajo que se puede realizar bajo diferentes modalidades y la revolución de las E-
finanzas lo va a posicionar prontamente como un área muy solicitada.


10.- Implementación de Proyectos Sociales Digitales
¿Alguna vez pensaste en redactar e implementar un proyecto de intervención social o comunitario
que sea nativo digital? ¿Que desde la primera línea esté pensado para ser ejecutado desde medios
digitales? ¿Qué tal vez no tengas interacciones cara a cara con ninguno de los beneficiarios? ¿Y
haya sido financiado por un sitio web de micro donaciones anónimas? ¿Y que tus criterios de
eficacia y eficiencia sean métricas digitales? Las herramientas están, sólo resta comenzar a
pensarlo.

Este listado está en construcción. No me permití ir más allá de los datos que confirman una
sospecha de que hay todo un campo de empleo, trabajo o emprendimiento en franco crecimiento.


Estas nuevas formas de trabajar serán cada vez más cotidianas. Algunas ya están desarrolladas.
Otras son incipientes. Y algunas hay que comenzar a crearlas. Lo que no podemos negar es que
quedarnos atados a lo clásico de manera prejuiciosa o por anacronismos nos hará perder muchas
oportunidades. Cuando intervenimos le pedimos a los sujetos que innoven, que sean creativos y
que se animen. Tal vez sea momento de exigir eso con nosotros mismos.

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